Neurocirugía funcional: cómo mejora la calidad de vida

La neurocirugía funcional no busca extirpar tumores, sino modular circuitos alterados para reducir síntomas refractarios en Parkinson, temblor esencial, distonías, epilepsia, dolor neuropático o espasticidad. Su impacto se mide en autonomía, participación social y bienestar emocional: menos temblor o crisis, mejor sueño y ánimo, capacidad para trabajar y estudiar con seguridad.

¿Quién puede beneficiarse?

  • Trastornos del movimiento con respuesta insuficiente o fluctuante a fármacos.

  • Epilepsia con focos no resecables o múltiples.

  • Dolor neuropático crónico refractario.

  • Espasticidad severa que limita cuidado propio y marcha.

Herramientas de neuromodulación

  • Estimulación cerebral profunda (DBS): electrodos en STN o GPi conectados a un generador subcutáneo programable; reversible y ajustable.

  • neurosurgeryEstimulación del nervio vago (ENV), DBS talámica y RNS responsiva para epilepsia.

  • Estimulación medular (SCS) para dolor neuropático y síndrome de cirugía fallida de espalda.

  • Ablaciones selectivas (radiofrecuencia/láser en centros con esa tecnología) en indicaciones precisas.

Proceso clínico ordenado

  1. Evaluación multidisciplinaria (neurología, neurocirugía, neuropsicología, rehabilitación).

  2. Imagen (RM), escalas de motor/dolor y video-EEG o SEEG según la patología.

  3. Planeación estereotáxica con neuronavegación.

  4. Implante y programación inicial; ajustes seriados hasta balance óptimo.

  5. Rehabilitación para traducir mejoría en funcionalidad.

Beneficios reales

  • Disminución de temblor, rigidez y discinesias.

  • Reducción de crisis epilépticas.

  • Menor dolor neuropático y mejor descanso.

  • Posible reducción de fármacos, con menores efectos adversos.

  • Autonomía en actividades instrumentales (conducir, cocinar, trabajar).

Seguridad y expectativas

Riesgos: infección, sangrado, migración de electrodos, cambios del ánimo o del habla, y efectos de estimulación (hormigueo, desequilibrio) habitualmente reversibles con reprogramación. Se mitigan con listas de verificación, profilaxis y seguimiento cercano. La neurocirugía funcional no “cura” la enfermedad, pero reduce la carga de síntomas y estabiliza la vida cotidiana.

Dimensión psicosocial

La mejoría motora y del dolor se acompaña de autoestima más alta, menos ansiedad y reencuentro con proyectos personales. La educación al cuidador y el apoyo psicológico consolidan resultados.

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuánto dura la batería? Depende del modelo y parámetros; hay sistemas recargables.

  • ¿Cuándo notaré efectos? A veces de inmediato; el óptimo surge tras varias sesiones de programación.

  • ¿Podré viajar y hacer ejercicio? Sí, con progresión segura y recomendaciones específicas.

Con equipo experto, neuronavegación y rehabilitación, la neurocirugía funcional transforma síntomas en oportunidades de vida independiente.


Design a site like this with WordPress.com
Get started