La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que disminuye la densidad y calidad del hueso, aumentando el riesgo de fracturas por traumas mínimos, especialmente en cadera, columna y muñeca. La prevención y el tratamiento oportunos pueden cambiar radicalmente el pronóstico. Un traumatólogo —en colaboración con ortopedistas, rehabilitadores, nutriólogos y médicos internistas— es clave para identificar el riesgo, indicar estudios, prevenir caídas y, si ocurre una fractura, brindar el manejo más seguro para recuperar la movilidad con rapidez y disminuir el riesgo de nuevos eventos.
¿Por qué el traumatólogo es fundamental en osteoporosis?
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Detección del riesgo y cribado: identifica antecedentes de fracturas por fragilidad, bajo peso, sedentarismo, tabaquismo, consumo de alcohol, menopausia temprana, uso crónico de esteroides u otras condiciones que afectan el hueso.
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Solicitud e interpretación de densitometría ósea (DEXA): valora T-score y Z-score para clasificar osteopenia u osteoporosis, además de integrar análisis de laboratorio (vitamina D, calcio, fósforo, TSH, función renal) cuando es necesario.
- Prevención de caídas y fracturas: diseña un plan de ejercicios, ortesis cuando aplica y adaptaciones del entorno; educa en técnicas seguras de movilidad.
- Tratamiento y seguimiento: pauta o coordina opciones terapéuticas farmacológicas y no farmacológicas; monitoriza adherencia y respuesta, y programa rehabilitación tras fracturas.
- Atención quirúrgica cuando procede: en fracturas de cadera, vertebrales o de radio distal, los traumatólogos y ortopedistas definen el mejor abordaje (fijación, artroplastia, vertebro/ cifoplastia) y plan de recuperación.
Evita caídas: cambios sencillos con gran impacto
La mayoría de las fracturas osteoporóticas suceden tras una caída doméstica. Implementar estas medidas reduce riesgos de forma significativa:
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Hogar seguro:
- Iluminación adecuada en pasillos y baños (incluye luces nocturnas).
- Elimina tapetes sueltos y cables en zonas de paso.
- Coloca barras de apoyo en regadera e inodoro; usa pisos antiderrapantes.
- Asegura escalones firmes y pasamanos; evita peldaños irregulares.
- Calzado estable: zapatos cerrados, suela antideslizante, tacón bajo; evita pantuflas flojas y sandalias inestables.
- Visión y audición: revisiones periódicas; lentes con graduación correcta, adaptación al lente progresivo.
- Medicamentos y mareo: solicita revisión de fármacos que puedan causar somnolencia o hipotensión (sedantes, antihipertensivos); el traumatólogo coordina con tu médico para ajustes.
- Equilibrio y fuerza: integra ejercicios de balance (tai chi, retos en apoyo unipodal asistido), fortalecimiento de core y glúteos y propiocepción; la fisioterapia guiada es un gran aliado.
- Assistive devices: bastón o andadera, cuando se indique, para ganar estabilidad durante salidas o en convalecencia.
Ejercicio y estilo de vida para un hueso fuerte
- Entrenamiento de fuerza 2–3 días/semana: sentadillas parciales, press de piernas, ejercicios con bandas y mancuernas ligeras; progresión gradual y técnica supervisada.
- Impacto controlado y bajo riesgo: caminata, elíptica, ciclismo estático; los impactos moderados se valoran según densidad ósea y equilibrio individual.
- Movilidad y postura: estiramientos de cadena posterior, movilidad torácica y reeducación postural para evitar cifosis progresiva.
- Nutrición: suficientes proteínas, calcio dietario (lácteos, hojas verdes, semillas) y vitamina D (exposición solar prudente y suplementación si se indica).
- Hábitos saludables: abandonar tabaco, moderar alcohol y mantener un IMC saludable para proteger articulaciones y huesos.
Diagnóstico: cuándo sospechar y qué estudios pedir
Consulta con un traumatólogo si presentas:
- Dolor dorsal o lumbar súbito tras un esfuerzo mínimo (posible fractura vertebral).
- Disminución de estatura, aumento de joroba dorsal, o dolor que mejora al acostarte y empeora de pie.
- Antecedente de fractura por fragilidad después de los 50 años.
- Uso prolongado de corticoides u otras condiciones que afectan el metabolismo óseo.
Estudios clave:
- Densitometría DEXA (cadera y columna lumbar).
- Laboratorio para descartar causas secundarias (vitamina D, calcio, fósforo, PTH, función tiroidea y renal).
- Imagen dirigida (radiografías, resonancia) si se sospechan fracturas vertebrales o de cadera.
Tratamiento integral: farmacológico y no farmacológico
El plan lo individualiza el traumatólogo/ortopedista según edad, sexo, comorbilidades y riesgo de fractura:
- Calcio y vitamina D: base del soporte óseo (preferentemente a través de dieta y suplementación cuando se requiera).
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Antirresortivos:
- Bifosfonatos (alendronato, risedronato, ácido zoledrónico) para disminuir el recambio óseo y reducir fracturas.
- Denosumab (anticuerpo monoclonal) útil en perfiles específicos y en quienes no toleran bifosfonatos.
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Anabólicos óseos:
- Teriparatida o abaloparatida estimulan formación de hueso en casos de alto riesgo o fracturas múltiples.
- Romosozumab (según indicación y acceso) combina efecto formador y antirresortivo.
- Dolor y funcionalidad: analgésicos dirigidos, fisioterapia y ortesis cuando aplica.
- Seguimiento: controles periódicos, DEXA de reevaluación (habitualmente cada 1–2 años) y ajustes según respuesta.
Si ocurre una fractura: qué esperar
- Atención inmediata en urgencias para estabilizar, controlar dolor y definir imagenología.
- Decisión terapéutica según localización y desplazamiento: desde manejo conservador con inmovilización hasta cirugía (por ejemplo, fijación de cadera o prótesis en fracturas intracapsulares).
- Rehabilitación temprana para evitar complicaciones: trombosis, neumonía, pérdida de masa muscular y dependencia funcional.
- Prevención secundaria: tras la primera fractura por fragilidad, es imprescindible iniciar o reforzar tratamiento antiosteoporótico y medidas de prevención de caídas.
Preguntas frecuentes
¿Traumatólogo y ortopedista son lo mismo?
La especialidad se denomina Ortopedia y Traumatología. En términos prácticos, traumatólogos y ortopedistas comparten formación y atienden el aparato locomotor; el primero se asocia más a lesiones agudas por trauma y el segundo a patología degenerativa y reconstructiva. Ambos participan activamente en la prevención y manejo de la osteoporosis.
¿La osteoporosis siempre duele?
No necesariamente. Muchas personas no presentan síntomas hasta la primera fractura por fragilidad. De ahí la importancia del cribado y la prevención.
¿El ejercicio es seguro con osteoporosis?
Sí, con programas guiados y progresivos. El fortalecimiento y el trabajo de equilibrio son pilares para reducir caídas. Se evitan movimientos bruscos o cargas no supervisadas.
¿Cuánto tiempo dura el tratamiento farmacológico?
Depende del fármaco y del riesgo individual. El traumatólogo revisa periódicamente la necesidad de continuar, pausar o cambiar el esquema.
¿Cuándo debo usar bastón o andadera?
Cuando el equilibrio, el dolor o la debilidad aumenten el riesgo de caída. El uso puede ser temporal durante la rehabilitación o permanente si aporta seguridad.
Ventajas de un enfoque coordinado
- Detección y tratamiento personalizados basados en riesgo real de fractura.
- Prevención de caídas con intervención sobre el hogar, el calzado y el equilibrio.
- Rehabilitación multidisciplinaria para recuperar movilidad y autonomía.
- Educación del paciente: pautas claras de ejercicio, nutrición y señales de alarma.
Protege tu independencia y tu movilidad. Agenda una valoración con un traumatólogo para evaluar tu salud ósea, reducir el riesgo de caídas y diseñar un plan de fortalecimiento y tratamiento que te ayude a evitar fracturas y mantener una vida activa.
Los factores como la edad, la salud actual y los antecedentes médicos son consideraciones clave al diseñar estrategias alimenticias específicas para la salud del corazón.