La cirugía de columna en personas adultas mayores requiere una planeación especialmente cuidadosa. La edad por sí sola no contraindica un procedimiento, pero la presencia de comorbilidades, cambios en la densidad ósea y mayor riesgo de complicaciones obliga a un enfoque integral. Con evaluación precisa, técnicas adecuadas —incluida la cirugía de columna mínimamente invasiva— y un plan de rehabilitación de columna bien estructurado, es posible alcanzar buenos resultados funcionales y reducir el dolor que limita la movilidad y la independencia.
Evaluación preoperatoria: el primer paso para un resultado seguro
Una cirugía de la columna vertebral exitosa comienza con un diagnóstico claro y una valoración geriátrica enfocada en:
- Correlación clínica–imagenológica: síntomas, exploración neurológica y estudios (RM como eje principal; TAC y radiografías dinámicas según el caso).
- Comorbilidades controladas: hipertensión, diabetes, cardiopatía, EPOC, enfermedad renal. Ajustar tratamientos y metas clínicas antes de la operación de columna disminuye riesgos.
- Fragilidad y riesgo de caídas: pruebas de equilibrio y fuerza (levantarse de la silla, marcha, alcance).
- Osteoporosis: densitometría (DEXA) y corrección de déficit de calcio y vitamina D. Una buena calidad ósea favorece la fijación de implantes en artrodesis.
- Polifarmacia: revisión de fármacos que elevan sangrado, interfieren con la cicatrización o aumentan el riesgo de delirio (sedantes, anticolinérgicos).
- Estado cognitivo y apoyo social: importantes para adherencia a indicaciones, seguridad en domicilio y éxito de la rehabilitación.
Indicaciones frecuentes en adultos mayores
Las causas que suelen motivar cirugía de espalda en esta población incluyen:
- Estenosis del canal con claudicación neurógena (dolor o pesadez al caminar que mejora al sentarse).
- Hernia de disco con radiculopatía resistente a manejo conservador.
- Espondilolistesis degenerativa con inestabilidad y dolor mecánico.
- Fracturas vertebrales osteoporóticas dolorosas que no ceden con tratamiento conservador.
- Deformidad del adulto con impacto en postura, equilibrio y dolor axial.
La decisión de operar debe balancear el beneficio funcional (caminar más, ganar independencia, reducir analgésicos) frente a los riesgos individuales.
Opciones mínimamente invasivas: menos agresión, mejor recuperación
En adultos mayores, las técnicas MIS (Minimally Invasive Surgery) resultan especialmente valiosas por su menor agresión a los tejidos:
- Microdiscectomía y descompresión focal (laminotomía/foraminotomía) para liberar raíces nerviosas con incisiones pequeñas.
- Artrodesis MIS con tornillos pediculares percutáneos y cage intersomático (TLIF/LLIF/PLIF) cuando se requiere estabilización.
-
Cifoplastia/vertebroplastia para fracturas por fragilidad con dolor persistente.
Herramientas como navegación 3D, fluoroscopia de baja dosis, microscopía/endoscopia y monitoreo neurofisiológico incrementan precisión y seguridad en la cirugía espinal.
Anestesia y control del dolor: enfoque geriátrico
El manejo anestésico debe priorizar estabilidad hemodinámica, oxigenación y prevención de delirio postoperatorio:
- Anestesia balanceada y protocolos de analgesia multimodal (paracetamol, AINEs seleccionados, gabapentinoides cuando corresponde), buscando ahorro de opioides.
- Control de náusea y fluidoterapia adecuada para facilitar la deambulación temprana.
- Profilaxis tromboembólica individualizada (medias de compresión, movilización, anticoagulación según riesgo).
ERAS en adultos mayores: recuperación acelerada basada en evidencia
Los protocolos ERAS (Enhanced Recovery After Surgery) se adaptan a la cirugía de columna con metas claras:
- Educación preoperatoria: expectativas realistas, explicación de procedimientos (p. ej., descompresión, artrodesis) y del itinerario de rehabilitación de columna.
- Optimización metabólica: control de glucosa y presión arterial; corrección de anemia y desnutrición.
- Movilización temprana: sentarse y caminar asistido en las primeras 24–48 horas, según técnica y evolución.
- Nutrición temprana: retorno progresivo de la dieta para apoyar cicatrización y fuerza muscular.
- Plan de dolor personalizado: escalas de valoración y ajuste fino para evitar sobremedicación.
Rehabilitación de columna: el puente hacia la autonomía
La rehabilitación es determinante en adultos mayores:
- Fase temprana: ejercicios de respiración, activación del core, marcha con ayuda técnica y educación en higiene postural.
- Fase intermedia: fortalecimiento de glúteos y estabilizadores, reentrenamiento del equilibrio y tolerancia progresiva a la marcha.
-
Fase avanzada: retorno a actividades cotidianas y recreativas, con énfasis en prevención de caídas y ergonomía en el hogar.
La comunicación entre cirujano, fisioterapeuta y familia es clave para detectar alertas y ajustar el plan.
Cuidado óseo y prevención de nuevas fracturas
Tras una operación de columna, la salud ósea es prioritaria:
- Suplementación de calcio y vitamina D según indicación, exposición solar segura y evaluación de fármacos antirresortivos o anabólicos cuando aplique.
- Entrenamiento de fuerza y equilibrio (Tai Chi, ejercicios con bandas) para disminuir caídas.
- Revisión del hogar para seguridad: retirar alfombras sueltas, buena iluminación, barras de apoyo en baño, calzado estable.
Logística y cuidados en casa
Preparar el entorno favorece una recuperación fluida:
- Silla con respaldo y apoyabrazos, arenero elevado o adaptadores de WC, mesas accesibles para medicamentos y agua.
- Organización de fármacos con pastilleros y recordatorios; evitar duplicidades.
- Acompañamiento familiar o cuidador entrenado en asistencia segura para marchas, higiene y cambios posturales.
- Señales de alarma: fiebre, enrojecimiento marcado en herida, secreción, dolor que aumenta, pérdida de fuerza o sensibilidad; en estos casos, contactar de inmediato al equipo tratante.
Decidir con información: preguntas útiles para la consulta
- ¿Mi diagnóstico (estenosis, hernia de disco, espondilolistesis, fractura) explica mis síntomas y limitaciones?
- ¿La técnica recomendada es descompresión, artrodesis o ambas? ¿Existe opción mínimamente invasiva en mi caso?
- ¿Qué papel tienen navegación 3D, monitoreo neurofisiológico o asistencia robótica en mi procedimiento?
- ¿Cuáles son los riesgos más probables considerando mi edad y comorbilidades, y cómo se mitigarán?
- ¿Qué tiempos de recuperación estimo para caminar sin ayuda, retomar labores ligeras y realizar ejercicio?
- ¿Cómo será mi programa de rehabilitación y qué metas funcionales se medirán?
- ¿Qué ajustes debo hacer en mis medicamentos (anticoagulantes, hipoglucemiantes) antes y después?
Cuándo buscar valoración quirúrgica de inmediato
Existen escenarios que requieren atención prioritaria:
- Déficit neurológico progresivo (debilidad importante, caída del pie, pérdida de destreza manual).
- Alteraciones de esfínteres o anestesia en silla de montar que sugieran compresión severa (síndrome de cauda equina).
- Dolor severo e incapacitante que no cede ante manejo conservador bien realizado.
Resultados realistas y calidad de vida
En adultos mayores, los objetivos de la cirugía de columna se centran en aliviar el dolor, mejorar la marcha y recuperar independencia en actividades cotidianas (aseo, preparación de alimentos, desplazamientos). Una expectativa bien alineada con el equipo médico, sumada a una rehabilitación constante y a la optimización de comorbilidades, incrementa la probabilidad de éxito y reduce el riesgo de reingresos.
