La cirugía oncológica en cáncer de mama ha evolucionado hacia tratamientos más precisos, personalizados y orientados a preservar la forma y la función. Gracias a la coordinación con un cirujano oncólogo, la planificación por imagen y las técnicas oncoplásticas, hoy es posible combinar control local del tumor con resultados estéticos y funcionales superiores. Este artículo revisa las opciones actuales y cómo se integran con terapias sistémicas y radioterapia, siempre con un enfoque de seguridad, calidad de vida y toma de decisiones compartidas.
Evaluación integral y planeación quirúrgica
El recorrido inicia con diagnóstico histológico (biopsia con aguja) y valoración por imagen (mamografía, ultrasonido y, en casos seleccionados, resonancia magnética). Con estos datos, el cirujano oncólogo determina tamaño tumoral, multifocalidad, relación con tejidos y ganglios axilares. La estadificación clínica guía la secuencia de tratamiento: cirugía primaria, terapia neoadyuvante (quimioterapia, hormonoterapia o terapias dirigidas antes de operar) o combinaciones, según biología tumoral y preferencias de la paciente.
Cirugía conservadora de mama (tumorectomía / cuadrantectomía)
La cirugía oncológica conservadora busca extirpar el tumor con márgenes negativos preservando el resto del parénquima. En la mayoría de los casos se complementa con radioterapia para mantener el control local. Es una opción cuando:
- El tumor es único y relativamente pequeño con respecto al volumen mamario.
- Se logra una relación estética favorable tras la resección.
- No existe contraindicación a radioterapia.
El cirujano oncólogo puede emplear localización preoperatoria con arpones, semillas o marcadores magnéticos para resecar lesiones no palpables con precisión milimétrica y menor volumen de tejido sano.
Mastectomía: cuándo y cómo
La mastectomía se indica cuando la conservación no es viable (tumores extensos, multicéntricos, recaídas en mama previamente irradiada) o por elección informada de la paciente. Existen variantes:
- Mastectomía total simple: extirpación de todo el tejido mamario.
- Mastectomía preservadora de piel: facilita reconstrucción inmediata al conservar la envoltura cutánea.
- Mastectomía preservadora de complejo areola–pezón (en casos seleccionados): mejora resultado estético con criterios oncológicos estrictos.
La selección depende de la anatomía, la localización del tumor y los objetivos personales, que el cirujano oncólogo discute de forma transparente durante la consulta.
Manejo axilar: del ganglio centinela a la disección
El mapeo de ganglio centinela —con radioisótopos y/o colorantes— permite evaluar si el cáncer se ha extendido a los ganglios axilares con menor morbilidad (menos riesgo de linfedema, hormigueo o dolor crónico) que la disección completa.
- Ganglio centinela negativo: suele evitarse disección axilar.
- Compromiso microscópico limitado: en escenarios seleccionados, puede omitirse disección si se planifica radioterapia y tratamiento sistémico.
- Adenopatías clínicas francas: se considera disección axilar tras neoadyuvancia o en cirugía primaria, según respuesta y guías.
El objetivo de la cirugía oncológica axilar es estadificar con precisión y reducir complicaciones funcionales.
Oncoplastia y reconstrucción: forma y función
La oncoplastia integra técnicas de cirugía plástica a la resección tumoral para redistribuir volumen, levantar el tejido y mantener simetría. Tras cirugía conservadora, puede realizarse remodelado con colgajos locales o mastopexia terapéutica.
Después de mastectomía, las opciones de reconstrucción incluyen:
- Implantes (expansor y luego prótesis, o directo a implante cuando la anatomía lo permite).
- Colgajos autólogos (DIEP, dorsal ancho, entre otros), que utilizan tejido propio para resultados más naturales.
- Reconstrucción inmediata o diferida según necesidad de radioterapia, comorbilidades y preferencias.
El cirujano oncólogo y el cirujano plástico planifican conjuntamente para equilibrar radicalidad oncológica y resultado estético.
Mínima invasión, precisión y márgenes
La cirugía moderna se apoya en ópticas HD/4K, ecografía intraoperatoria y técnicas de evaluación de márgenes (congelación, dispositivos de medición intraoperatoria) que reducen reintervenciones. En tumores seleccionados se emplea biopsia por vacío para extirpar lesiones precursoras o benignas de riesgo, siempre con criterios oncoclínicos claros.
Terapia neoadyuvante: encogiendo el tumor antes de operar
En tumores HER2+, triple negativos o con alto índice proliferativo, la neoadyuvancia puede reducir el tamaño del tumor, transformar mastectomías en cirugías conservadoras y aumentar la tasa de respuesta patológica completa. El cirujano oncólogo marca el tumor antes de iniciar tratamiento (clip o marcador) para asegurar su localización durante la cirugía posterior.
Radioterapia y márgenes oncológicos
Tras cirugía conservadora, la radioterapia es parte del estándar para consolidar el control local. También puede indicarse después de mastectomía si existen factores de alto riesgo (tumores grandes, múltiples ganglios positivos, márgenes cercanos). La coordinación estrecha entre cirujano oncólogo, radio-oncólogo y oncología médica define campos de radiación y tiempos óptimos, minimizando efectos secundarios cutáneos y tisulares.
Protocolos ERAS: recuperación acelerada
La recuperación acelerada (ERAS) estructura hidratación, analgesia multimodal, bloqueos regionales (como pectorales o paravertebrales), movilización temprana y manejo de náusea. Estos protocolos reducen el dolor, el uso de opioides y las estancias hospitalarias, y facilitan una reincorporación gradual a las actividades habituales.
Complicaciones y su prevención
Toda intervención conlleva riesgos: hematoma, seroma, infección de la herida, alteraciones de sensibilidad o linfedema. La cirugía oncológica moderna los minimiza con hemostasia meticulosa, drenajes cuando son necesarios, profilaxis antibiótica selectiva, educación en cuidado de la herida y fisioterapia para preservar movilidad del hombro y prevenir rigidez capsular. La psicooncología y la asesoría de imagen corporal complementan el abordaje integral.
Seguimiento oncológico
Después de la cirugía, el plan incluye revisiones periódicas, imagen mamaria (mamografía y/o RM según el caso), evaluación de cicatrices y simetría, y coordinación de terapias adyuvantes. La educación en señales de alarma (fiebre, enrojecimiento intenso, dolor progresivo, secreción purulenta, edema marcado del brazo) permite actuar con oportunidad.
Preguntas útiles para tu consulta
- ¿Soy candidata a cirugía conservadora o es más apropiada una mastectomía en mi caso?
- ¿Cómo se evaluarán los márgenes oncológicos y qué se hace si resultan cercanos?
- ¿Necesitaré mapeo de ganglio centinela o disección axilar?
- ¿Qué opción de reconstrucción es la más conveniente (implante vs. tejido propio) y cuándo realizarla?
- ¿Requeriré radioterapia y cómo impacta en la reconstrucción y el calendario de tratamientos?
- ¿Qué protocolo de dolor y movilización usarán y cuándo podré retomar mis actividades?
Cómo prepararte para la valoración
Lleva reportes de patología, discos o enlaces de imagen, lista de medicamentos y alergias, y un registro de síntomas. Comparte tus prioridades (preservar imagen corporal, retorno laboral, deporte, lactancia futura) para que el cirujano oncólogo diseñe un plan de cirugía oncológica equilibrado entre control tumoral, estética y funcionalidad.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración médica. Ante un diagnóstico o sospecha de cáncer de mama, agenda una consulta con un cirujano oncólogo para recibir un plan personalizado de cirugía oncológica.


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