El dolor crónico de columna limita la movilidad, el ánimo y la productividad. Cuando la fisioterapia dirigida, la analgesia, las infiltraciones y la higiene postural no consiguen alivio sostenido, la neurocirugía de columna ofrece soluciones estructurales que descomprimen nervios, estabilizan segmentos o corrigen deformidades. El propósito es coherente y medible: menos dolor, mejor función y retorno progresivo a las actividades con seguridad del paciente como prioridad.
Evaluación diagnóstica completa
- Historia clínica y exploración neurológica (fuerza, sensibilidad, reflejos, marcha).
- RM para discos, raíces y canal; TC para anatomía ósea y planeación de implantes.
- Electromiografía/velocidades de conducción en radiculopatías ambiguas.
- Escalas de dolor y discapacidad (VAS, ODI) para medir evolución.
Indicaciones frecuentes
- Hernia de disco con radiculopatía refractaria.
- Estenosis espinal con claudicación neurógena.
- Espondilolistesis e inestabilidad.
- Compresión medular por canal estrecho, tumor epidural o fragmentos óseos.
- Fracturas osteoporóticas dolorosas o con colapso.
Opciones quirúrgicas
Microdiscectomía
Retiro focal del fragmento herniado mediante incisión corta y microscopio. Alivia rápidamente el dolor radicular y permite alta anticipada en casos seleccionados.
Descompresión dirigida (laminotomía/foraminotomía)
Amplía conductos estrechos para liberar médula o raíces. Preserva estabilidad y puede ser endoscópica dependiendo de la anatomía.
Cirugía endoscópica transforaminal/interlaminar
A través de portales milimétricos, ofrece visión panorámica y menor agresión muscular.
Fusiones (TLIF/PLIF/ALIF)
Indicadas ante inestabilidad o deformidad. La navegación 3D guía tornillos e implantes con precisión milimétrica para restaurar alineación y proteger raíces.
Cifoplastia/vertebroplastia
En fracturas por osteoporosis, estabiliza el cuerpo vertebral y reduce dolor.
Tecnología que eleva la seguridad
- Neuronavegación para trayectorias exactas.
- Monitorización neurofisiológica para proteger vías motoras y somatosensoriales.
- Microscopía y fluoroscopía intraoperatoria para control continuo.
- Analgesia multimodal y protocolos fast-track que facilitan deambulación temprana.
Mínima invasión con impacto real
Cuando procede, los abordajes mínimamente invasivos logran cicatrices discretas, menos sangrado, menor dolor y estancias más cortas. No obstante, el criterio no es “la incisión más pequeña”, sino el control más seguro de la patología.
Rehabilitación y retorno
- Semana 0–1: caminatas cortas, herida seca, evitar cargas.
- Semanas 2–4: incremento gradual; posible retorno a labores administrativas.
- Semanas 6–12: fortalecimiento del core, flexibilidad y propiocepción; deporte de impacto solo con autorización.
- Ergonomía constante: pausas activas, altura de silla/monitor, técnica de levantamiento.
Señales de alarma
Fiebre > 38 °C, déficit neurológico nuevo, incontinencia, dolor desproporcionado o herida con secreción; acude de inmediato.
Mitos y realidades
- “La cirugía siempre empeora”: con indicación correcta, la mayoría mejora clínicamente.
-
“La mínima invasión sirve para todo”: la mejor vía es la más segura para tu anatomía.
-
“La fusión me quitará movilidad”: estabiliza segmentos inestables; con rehabilitación, mejora función global.
La neurocirugía de columna es una herramienta potente cuando el tratamiento conservador ha fallado. Con equipo experto, navegación y rehabilitación, el objetivo es alivio duradero y recuperación de tu proyecto de vida.
